sábado, 4 de octubre de 2014

¿Dónde van los minutos que no nos damos?

Dime dónde van los minutos que perdemos
Dónde cabalga el tiempo indómito
Dónde están los yugos para someterlo
y nuestras ganas de recuperarlo

Dónde está la quiebra de la soledad,
dónde, el desalojo de la vanidad.
La vacuna que sacia el deseo,
la religión viva en cuerpo de mujer de mi yo más ateo

Quién sabe descorrer las cortinas de una afrenta,
o cómo se cura esta irracional sinrazón.
Quién canta un réquiem por Romeo y Julieta,
quién llora ahora en ese desolado balcón

Acaso no saben las manos de los que han besado,
que no es mejor dormir solo 
entre penas, tabaco, tragedia y alcohol,
a despertar mal acompañado

Si ni Bécquer sabe, dónde van, 
o de dónde vienen, 
las vagabundas golondrinas
Y nadie ha escuchado los borradores, 
y páginas rechazadas de las manos de un tal Sabina.

Si perdido en mi mar de lágrimas,
no encuentro tu playa
y si tu playa puede ser quien quiera
y si crees que no hay nadie que en mi pecho valor influya

Cito al poeta Espronceda
"la luna en el mar riela
y la loma gime en el viento"
y en mi cama no es quien gime, tu voz.

Como el pirata que se dejó una promesa en cada puerto
y no se llevó de sus tesoros más que soledad
así estoy yo sin ti disfrutando de mi ebriedad
buscando en algún beso, la certeza de que no he muerto.

Dime quién sabrá parar las manecillas del reloj
cada vez que tu cama no esté deshecha
quién sabrá cómo tratar tu sabor
acaso reconocerán el regalo que se les presenta.

No encuentro respuesta
para la raíz de este p(r)o(bl)ema,
pero te dedico aunque hiera 
unos minutos de mis letras

@JagheterJuanK