sábado, 4 de octubre de 2014

¿Dónde van los minutos que no nos damos?

Dime dónde van los minutos que perdemos
Dónde cabalga el tiempo indómito
Dónde están los yugos para someterlo
y nuestras ganas de recuperarlo

Dónde está la quiebra de la soledad,
dónde, el desalojo de la vanidad.
La vacuna que sacia el deseo,
la religión viva en cuerpo de mujer de mi yo más ateo

Quién sabe descorrer las cortinas de una afrenta,
o cómo se cura esta irracional sinrazón.
Quién canta un réquiem por Romeo y Julieta,
quién llora ahora en ese desolado balcón

Acaso no saben las manos de los que han besado,
que no es mejor dormir solo 
entre penas, tabaco, tragedia y alcohol,
a despertar mal acompañado

Si ni Bécquer sabe, dónde van, 
o de dónde vienen, 
las vagabundas golondrinas
Y nadie ha escuchado los borradores, 
y páginas rechazadas de las manos de un tal Sabina.

Si perdido en mi mar de lágrimas,
no encuentro tu playa
y si tu playa puede ser quien quiera
y si crees que no hay nadie que en mi pecho valor influya

Cito al poeta Espronceda
"la luna en el mar riela
y la loma gime en el viento"
y en mi cama no es quien gime, tu voz.

Como el pirata que se dejó una promesa en cada puerto
y no se llevó de sus tesoros más que soledad
así estoy yo sin ti disfrutando de mi ebriedad
buscando en algún beso, la certeza de que no he muerto.

Dime quién sabrá parar las manecillas del reloj
cada vez que tu cama no esté deshecha
quién sabrá cómo tratar tu sabor
acaso reconocerán el regalo que se les presenta.

No encuentro respuesta
para la raíz de este p(r)o(bl)ema,
pero te dedico aunque hiera 
unos minutos de mis letras

@JagheterJuanK

martes, 23 de septiembre de 2014

Búscate otro gato, princesa

Quieres venir otra vez, cual gata en celo,
sabiendo que me bajaste de los tejados.

Mas ya no soy ese gato, princesa.

Ahora voy rebuscando en la basura,
los gestos sintéticos de tus andanzas,
los torpes pasos de tus danzas
los besos de los corazones en mudanzas
y las verdades a medias que se clavan como lanzas.

Ya no soy ese gato, princesa.

Ahora no maúllo, sólo aúllo, princesa.
Soy el perro que ladra al niño del panadero,
para recibir algún cariño y unas migajas de un pan caducado y duro.
Soy el vagabundo con malas pulgas
que se entretiene lamiéndose las heridas
y que ya no sube a los tejados para encontrar alguna gata con collar.

No, ya no soy ese gato, princesa.


Que ya nadie ata ninguna de mis patas
que ya no soy bufón ni rey de cualquier cabalgata
ni socio VIP de ningún burdel
ni pirata.
No soy flor ni espinas,
solo el tallo de la rosa del tango de Gardel.

Pero no ese gato, princesa.

Y mis lágrimas dejan de aparecer en los bares y en los parques
en donde te quise ver.

Ya no soy ese gato, princesa,

Ahora vivo de polizón
en un barco a la deriva,
con un capitán loco
un marinero ciego
y nadie con voluntad al timón.


Ya no soy ese gato, princesa

Pensando que habrá sido de tu belleza,
si es muda mi certeza,
si sigues mezclando la sonrisa con el ron,
las faldas cortas y la cerveza.

Ya no soy ese gato, princesa.

Si hay algún estúpido pirata
que ha varado en tus labios de coral,
si siguen sabiendo a fresa,
a muerte entre las flores,
a licor de cereza.

Ya no soy aquel gato, princesa.
que maullaba versos y pedía compasión
y quería servirte de presa,
entregándote ensangrentado el corazón.

Búscate quien te ladre princesa,
que este perro vagabundo encontrará a su dama
entre las páginas vacías de un cuaderno,
a las puertas del averno,
o en la calle principal del más pernicioso o concurrido bulevar.

Ya no soy aquel gato, princesa.

Ya no quedan
ni las llaves en la mesa
ni comida en la despensa
sólo migas y despojos en la encimera,
la maldita indiferencia,
del poeta la quimera
y algún pantalón encima del sofá.

Ya no soy ese gato, princesa.

No encuentran fotos tuyas en las paredes que me hablan
y cuyas palabras resuenan, en mi dura soledad.
Dejo entreabiertas puertas y ventanas
buscando el aroma furtivo de algún blues que me reviva
pues ando deambulando de alquiler
en casa de un tal Joaquín Sabina,
en el número siete de la Calle Melancolía.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Ella será

Ella no se parece a nada que hubiera visto antes
Tiene el color de la miel en los ojos
Su boca sabía a frescura de un baño en el mar en una noche de verano
Y tenía la fuerza de una estampida de animales salvajes en la lengua
Su pelo había firmado un pacto de convivencia con el viento
Y su piel había hecho lo propio con el sol
Tenía la dulzura de la abuelita y la ferocidad del lobo
Sus piernas abrazaban mi cintura con volcánico deseo
Y sus brazos lo hacían con el calor de una tarde de manta junto a la chimenea en navidad
Sus párpados caían con la misma suavidad de una puesta de sol de un domingo en septiembre
Y sus lágrimas traían la melancolía de los árboles deshojados en otoño cuando adornaban fugazmente sus suaves mejillas
Sus manos acunaban mi calma cuando estaba nervioso y claman guerra si hacemos de la cama, nuestra trinchera
Me seguiré encargando de que en su pecho anidaran, en forma de besos, las golondrinas de Bécquer
Su espalda reclamaba su derecho a ser atendida por unos besos madrugadores los sábados por la mañana
Por su cuello escalan arriesgadamente todos los susurros que yo quería hacer llegar a sus oídos
Y sus clavículas son balcones abiertos a un buffet libre de pecado del que hubieran saltado muchos poetas suicidas



No sabía si escribirlo en presente, pasado o futuro, pues es un poco de todas.
Como decía, ella es especial, tenía la capacidad de cambiar mis ojos para ver mejor al mundo
Era capaz de apagar y encender intermintentemente mi corazón, aunque esta vez, lo ha dejado en stand-by

viernes, 5 de septiembre de 2014

...when September starts

Es septiembre
El verano se acaba
En las agendas escolares
Y en las sonrisas de esos niños
Que volverán a madrugar


Porque a mi corazón
Todavía no ha(s) llegado

Y tacho fechas
De este calendario
Que me dice que ya
pasan demasiados días
Que ya se cae de tanto meditar
Si las semanas pasan
Y no llegas
O es que el tiempo ya ha perdido la cuenta
De los botones de tu camisa
Y los besos que te debo

Y cuento horas
Para ese segundo café
Que se endulce
Con una cucharada de caricias
Te tus dedos resbalando por mi cara
Que adormezca los temores
Y despierte las ganas
De dormir junto a mí

Y espero días
A que aparezcas sentada en el parque
O girando, esa inacabable esquina
En la que se acumulan los carteles
De los conciertos a los que nunca iremos
De bombines de Sabina
De la guitarra de Paco de Lucía
Y la sonrisa de Rozalén
De la profunda mirada de Serrat

Y rompo hojas sin saber
Si se escuchan rasgarse
O si les duele romperse
Porque saben
Que jamás te atreverás a escuchar
Lo que tengo que decirte

A mí me gustaría que vinieras
A enseñarme
Qué es una ventana abierta
Y que nos asomemos
Agarrándome de tu cintura
Que me digas
Que basta de tenerle miedo
Al precipicio
Que es necesario que perdamos el juicio
Que el vértigo desaparece
A medida que caes
En los brazos de alguien
(Sobre todo si son los tuyos)

Que eres como esperar
A que llegue la hora del partido
A salir a la cancha
Y notar los nervios a flor de piel

Y escuchar el pitido inicial
O el final
De ese tren
Que me arroyó
Cuando me dejaste atado de pies y manos
En esta vía

Porque sabiendo que volver a ti
Es la única esperanza que me queda
Para recuperar la fe
En eso que algunos locos y ciegos
Llaman querer

Ese ronco pensamiento
Que retumba en las paredes de mi estómago
Que sale del corazón
Porque en vez de despedirse de ti
Vuelve a estremecerse
Cada vez que mis oídos
Deciden imaginar tu nombre

Y es que olvidé cómo soñar durmiendo
La última vez que te vi hacerlo
La vez que teniendo el amanecer
Como de una playa de Cádiz
O de un cuadro de Monet
Supe que sólo quería verte abrir los ojos

Que vuelvo a volcar mi frustración
Sobre el papel
Porque he visto que la niña
Que jugaba con las manos regalar sonrisas
Ha pasado a ser la mujer
Que busca revolcones
Colecciona camas
Desecha sentimientos
Y vive deprisa

Por mi parte
volveré a desear
Despertar aquella resaca
Que me hundía cada mañana en tu pecho
Y hacía que olvidara
Lo que era un caos fuera de tu pelo

De tus 'Wake me up'
Y tu mala leche de princesa despierta
Cuando el café ya se secaba sobre la mesa
Y se empezaban a encender los hornos
Y se oían las risas en el salón




lunes, 18 de agosto de 2014

Pido tiempo muerto (otra vez)

Dicen que
el tiempo es intangible
y que los momentos se han perdido
ya no se recuperan.

Pero yo poco a poco encontraba
sutiles nuevas maneras de medirlo
entre tus metafísicos abrazos
y lentamente conseguías
que pareciera algo material.

Se consumía rápidamente cada hora
y pacientemente lo congelabas
como en una muerte dulce
y el antiguo tiempo moría
sin saber cómo cuantificarnos.

Ahora soy yo el que lentamente se congela
y él, tiranamente se venga
restándome minutos
y alargando cada hora eternamente;
vengándose de su momentánea muerte
y extinguiéndome.


lunes, 11 de agosto de 2014

Al puente de Triana le tengo celos.

Quisiera partir de aquí
volando, caminando
buscando
ese puente que te ve sonreír
mientras cruzas el Guadalquivir.

Ese puente que algún loco construyó
de impasible piedra
y condescendiente hierro
con la torpeza de no saber
que serían tus infinitas piernas
quien las cruzase
para que ese río tuviera una excusa
para aumentar su cauce.


Donde los pájaros componen
notas de amanecer
silbándoles incansables
y tildando de poéticos
tus naturales encantos.

Donde van los amores que se pierden
a morir a los ribazos
y donde si quieren vencen
a la melancolía unos besos
guardados bajo llave
que me debes y nos debemos.

Cerca de donde pasearán
las flores más bonitas
cuando las lleves en el pelo
donde van los vagabundos perros
con sus collares garrapateros.

Un puente cuyo propósito
es permanecer estable
pero cómo hacerlo, insensatos,
si cada vez que tu idílica cintura
por allí se pasea apreciable
hace temblar todos sus cimientos.

Eres todo lo que espero
y no buscaba
todo lo que deseo
yo por ti, mi niña, espero
si no tardas toda la vida.




jueves, 31 de julio de 2014

Caminos para conducir

Déjame que conduzca esta noche,
bajo esta ácida lluvia
que anega mi alma.

Con el riesgo 
de tener la garganta 
abrasada por el alcohol

y la vista perdida
mirando por el retrovisor 
el ayer.

Sin temor a no tener frenos
y chocar contra tu cuerpo.

Sin cuidado de no derrapar 
con las manos en tu espalda,

Ni chocar contra los quita miedos
que desgarran la ropa.

Dejando atrás muchos "para siempre" 
en las cunetas de las carreteras 
abandonadas 

su 
suerte.

Haciendo caso sumiso,
a las tímidas señales que me das
que me indican 
qué 
      curvas 
                debo 
                        tomar,
                               en 
                         cuáles 
                debo 
acelerar
 y en 
       cuáles 
                debo 
        tirar 
del 
freno (y) 
de (las) 
mano(s).

Sabiendo que 
mirándote a los ojos
saltaría 
por cualquier acantilado.

Para convertirnos 
en mar y roca
y un amasijo 
de carne y huesos,
de heridas y besos,
de fuego y de versos.

Déjame que esta noche, conduzca yo,
en esta carretera 
de lujuria desenfrenada
                                          de deseo acelerado
                                                                             y besos a la carrera.


martes, 29 de julio de 2014

Quédate a mi lado, cinco minutos más.

Consuela saber que tras cada anochecer, hay un nuevo despertar, saber que cada gota de sudor de ayer, puede regar el éxito del mañanaintentando hacer florecer un mundo mejor.Flores, que nacen en el suelo, que se reflejan en tu vestido, que coloco sobre tu oreja, recogiendo tu pelo.Sentado, con una flor en la mano,pienso, recuerdo, me busco.Rebusco tu mano, entre el tacto de mis dedosno me parece tan bella,esta flor,si no la tocas tú.Porque hay lugares de los que no vuelves entero,y personas a las que nunca vuelves a visitar. Por más que lo intentes.Imagen, una imagen,ésa imagen,un único fotograma, y después toda la secuencia. Cuando mueres, al menos como yo morí, no ves tu vida pasar, ves ése momento, sucediendo de manera más lenta, lo ves desde fuera de tu cuerpo. Pero sientes todo. Quizá, la parte de ti que se queda, lo hace para obligarte a volver, de algún modo, a por ella, o a por ellas, o simplemente es la parte de ti que decides salvar, del resto de abismos, allí se queda, para siempre, feliz, sabiendo que siempre podrás volver, si cierras los ojos. Quiero volver, allí, a ti, creo que voy a cerrar los ojos, sólo cinco minutos más.

lunes, 21 de julio de 2014

Trenes de verano


No sé si seguir teniendo ganas de ti,
o pedir una orden de alejamiento contra tu recuerdo.

Porque siento que el peso de tanta necesidad,
o necedad,
ahora se torna en sobrepeso.
Y no quiero que en este tren,
del que no conozco destino
ni estación,
ni paradas,
me cobren por exceso de equipaje.

Y porque puede cambiar de rumbo,
y llevarme a cualquier lugar del mundo
donde no sea caro soñar,
donde no haya miedos
o que los sueños te puedan matar.

Porque lo que no mata,
en el momento,
te mata más tarde; pero:
¿Qué pasa si ya te ha matado?
¿Qué es lo que hace aquí ahora?
Creo en el despertar tras la muerte,
creo en compartirme,
con el sol a través de las cortinas,
y un olor evocador,
y unas uñas en mi espalda
a modo de despertador.

Pero, creo que esto es en parte,
un viaje más
del que estaré de vuelta
y sé que,
a la vuelta,
siempre viene a la mente
que quizá no apagaste el gas (que alimenta el fuego)
o que no cerraste bien la puerta (al olvido),
o que no le cambiaste el agua a los pájaros (de tu cabeza),
ni regaste todas las macetas (donde crecen emociones nuevas),
y no quiero volver
y encontrar rosas marchitas frías como piedra
ni pájaros enjaulados víctimas de la soledad,
o aborrecer inquilinos nuevos en mi salón.

Porque yo lo que quiero
es que vengas a ese salón
sólo tú y yo,
apartar los muebles en un rincón
y bailar,
al compás de un vals o un tango,
o hacer el amor en el jardín
de tu vestido de flores.
Porque lo que yo quiero,
mi niña,
es poder sacarte todos los colores.

domingo, 20 de abril de 2014

Las mejores promesas son aquellas que quieres romper

Si te digo la verdad, no sé por qué te escribo, pero no quiero seguir cumpliendo esa promesa que te hice, no quiero tenerte lejos, estoy, sinceramente, sigo, enamorado de ti, te echo mucho de menos, y miro tu foto cada día, tratando de ir hacia delante, de cerrar el capítulo o, como dicen, pasar página, pero no puedo, cuando escribo esto, me arde el pecho, como cuando hablábamos, y cuando veo la fotografía, las piernas me tiemblan, y siento las ganas urgentes de ir a coger ese tren, que parece que ya pasó, no quiero que te agobies por esto, sé que tu corazón o tu mente deben estar ocupados, y quizá seas feliz, pero para qué engañarnos, egoístamente me gustaría ser yo quien te hiciera feliz, me dueles mucho, el simple hecho de pensar en ti, de encontrarte cuando menos me lo espero, hace que no me de por vencido. Quiero que me des esa oportunidad cuando estés preparada, si es que quieres, de que nos veamos, engáñame, te lo juro que me valdría.

Lo siento, pero te quiero.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Chica cielo

Deseo escribir este "Pedazo de mí",
que sigue vivo gracias a ti,
porque tengo la necesidad
de escribirte algo extraordinario,
de dedicarte unas líneas.

A ti que amortiguaste mi caída,
que pusiste gasas y presionaste en la herida
para que no me desangrara.

Si acaso quisiera escribirte un poema,
te digo que no sabría cómo hacerlo,
porque me remitiría
a uno de los versos
de un tal Bécquer.

Pudiera pensar que el destino
te puso en mi camino,
como una especie de burla malvada,
debido a la dicultad
de tenerte cerca.
Pero,
como he aprendido,
eso no es lo importante,
puedes estar al lado de alguien y,
sin embargo,
sentirlo a mucha distancia.
Pues contigo
era al revés.

Me recordaste cómo sonreír
de nuevo,
cómo volver a encontrar
a la persona que perdí
y que realmente era importante
en mi vida,
me enseñaste eso,
a encontrarme.

Me enseñaste a pensar
en ti,
sin necesitarte,
a levantar las rodillas del suelo
y a saber dejar pasar las horas
para darme cuenta de
que no todo era tan aciago.

Compartimos muchas ideas,
a veces, te prometo,
hasta sensaciones.
Sentí como si las presas
donde se ahogaba mi razón
abrieran sus compuertas y se vaciaran poco a poco,
déjandome ver la luz,
y dejando fluir todas las ideas,
vaciándome de todo lo que sobraba
y llenándome con tus palabras.

Palabras que deberían ser escritas,
que provenían de ti,
como por ti
deberían ser derramados ríos de tinta
para descubrir tu belleza,
para describir tu bondad,
aunque, siendo egoísta
preferiría guardarla para mí,
si me dejaras seguir
teniendo el honor de recibirla.

Siento que no es la carta más bonita
que te puedan escribir,
ni la más rítmica,
ni la más perfecta,
pero sabrás que es totalmente verdadero y sincero.
Sabes que te diría la verdad
aún a riesgo de perderte,
y sabes que más de un día hemos necesitado
ese abrazo
que no ha llegado.

Y sabes que no he callado nada,
que te he dicho la verdad,
y que te he dicho mucho,
aún a riesgo de que salieras huyendo.

Siento que estoy en el punto
en que las palabras me sobran,
casi más que las ganas de verte
casi tanto como la ropa.

Y acabaré haciéndote esta pregunta,
extraída de uno de los libros en los cuales
me has sumergido:

¿"Si los besos se enviaran por escrito,
leeríais mi carta con los labios."?

Gracias A.

@JagheterJuanK

martes, 25 de marzo de 2014

Cosas que es mejor no aprender

Qué bueno es equivocarse, joder!
Para aprender
Para mejorar
Pero equivocarse
siempre a mejor

Y es muy difícil
el poder
acertar en esto
sin cometer más errores
y no caer en la cuenta
a tiempo
de que la paciencia
es mucho más
que una virtud.

Porque contigo,
me equivoqué más de una vez,
quisimos
repetir el error,
quisiste
repartir la culpa
y yo
aceptarla toda.

Porque tú,
te equivocaste
pero al final
pasaste la prueba
la prueba
de mí;
estabas...
a prueba
de mí.

Y yo
sin defensas
ni salidas
cerradas a cal y canto
en cada rincón
de mi mente
y de mi alma.

Me equivoqué al querer
perdonarte
lo imperdonable,
y quise cambiarte
todo otra vez,
por nada.

Mayor error que la pérdida
fue la búsqueda,
en la que intenté
que otras fueran tú.
Sin saber ver que

sólo
eras

y
no
yo.

Y fue entonces
cuando
erré
confinando a la cara o cruz
a un mundo sin azar
en el que no había albedrío.

Y pensando en el error
no vi
el acierto
o
el bonito error
de come(te)rte.

Espero
sinceramente,
que no hayamos aprendido
lo que deberíamos.
Para volver a equivocarnos
de nuevo.

@JagheterJuanK

viernes, 21 de marzo de 2014

Homenaje en el día de la poesía

Comencé a ver belleza de la poesía
mucho antes de verla escrita
mucho antes de saber que existía
y de saber qué sentían los poetas
que intentaban transmitirla.

La vi en las manos de mi padre
en los consejos de mi abuela,
en el amor de mi madre,
y en la sabiduría de mi abuelo.
Mientras de pequeño me enseñaban
a no destrozarme las rodillas contra el suelo.

La vi en la alegría de los niños,
en los ojos de aquél vagabundo
en la tristeza de un corazón roto,
en aquel profesor que llevaba escritos unos folios 
y en la locura del mundo.

La encontré en la muerte del viejo,
y en el nacimiento del niño,
pero nunca en el sentido contrario,
ni en todos esos prejuicios.

La he visto en todos los libros
que hablan de alcobas vacías, 
de balcones en verano. 
De campos marchitos
de caminos no recorridos 
y de orillas lejanas.

En esas canciones que describen caderas desnudas
que hablan de noches en vela
y cristales empañados
de besos a oscuras y caricias escondidas,
y sonrisas inesperadas y de crudas penas.
De un tal Peter y su campanilla
y de malas compañías en la cama.

En el aire del parque,
en los golpes de la vida, 
y los éxitos y los fracasos
de mi día a día.

Descubrí que la poesía
estaba esperando a todo aquel
que quisiera encontrarla,
abierta a todos, pero legible para unos pocos.

No estaba en los libros de los sabios,
quizá si en todas aquellas viejas fotos,
Tampoco en las manos del poeta,
y, desde luego, tampoco se encuentra en las mías.

Aunque sí que puedo asegurarte que vi la poesía, cuando te vi a ti.

@JagheterJuanK

jueves, 13 de marzo de 2014

Ya no estás

Sé que ya no estás. 
Y no estás porque no quieres estar.
Porque ignoré introducir en la ecuación a la distancia.
Tú me hacías bien, y si no mentías, yo a ti.
Pero todo eso ya pasó, se nos acabó el tiempo.
Tú decidiste mover ficha y parar el crono.
Y con ello me dejaste en jaque mate.
Quise pensar y hacerte ver que el mundo no podría con nosotros.
Que no cederíamos ante los problemas que se plantearan.
Que cada semáforo nos ayudaría a pararnos para poder besarnos.
Que aquel verano, nunca acabaría.
Que las mariposas de tu estómago,
seguirían libando de las flores que te regalaba,
sin herirse las finas alas con las espinas.
Pero se te olvidó regarlas.
Era el tiempo en el que el bolígrafo se quedaba sin tinta.
En el que las llamadas decidían no alcanzarte.
Era el tiempo, en el que mis palabras mordían el polvo,
y las tuyas devoraban mi alma.
Y como un sofá devorado por las termitas,
ya no tuve donde sentarme a poner mi cabeza en tus rodillas.
Porque ahora tengo que correr para que todos los semáforos estén en verde,
y dejar de esperar en los pasos de cebra.
Y buscar en esta ciudad alguien que huya de los semáforos en rojo.

@JagheterJuanK

martes, 11 de marzo de 2014

Mi teléfono no suena, creo que está roto

Lo que escriba a partir de aquí,

no creas que es porque no me haya olvidado de ti.

Esto es tan sólo una absurda llamada más

a un futuro sueño incumplido que no vendrá a mí jamás.

No pretendas que no haga esfuerzos para no llamarte,

no supongas que no he sellado fuerte los ojos para no llorarte,

no creas que no he cerrado fuerte las manos que quieren tocarte,

no pienses que me ha sido posible bloquear la mente para no recordarte.


Porque a veces miro el teléfono como si estuviera roto, o no tenga cobertura.

Me parece que se ha parado en el mismo instante que el reloj al cual tú le dabas cuerda

cada noche.

Yo no sabía dormir abrazado a una almohada que no escuchaba, una almohada que no quería

saber nada de mis sueños contigo,

porque se ponía celosa, y por la noche te arrancaba uno a uno parte de tus cabellos.

Y es que en esa quimera de ambición y anhelo que representaba una fantasía utópica en

la cual tú eras la protagonista, me despertaba y me dejaba en vigilia toda la noche.

Porque yo quería que contigo sucedieran cosas que los poetas aún no han sabido plasmar

en sus escritos.

A mí me sobraban preguntas, y a ti te faltaban momentos en los que te quitara la ropa.

Porque las preguntas desaparecían en tu boca, y las respuestas se encontraban debajo de

tu ombligo.

Y ya no están.

Ahora no hay nadie que conteste a mis preguntas, que ahora son distintas.

Al menos mi almohada sí que me escucha, y mis folios son los que me preguntan "¿Cómo

una persona puede dar para tanto?" sólo hago que darles las respuestas, y trato de

asimilar la verdad.

Porque antes no hacía falta sábanas por lo que ahora no las tengo y paso frío, un frío

que nadie ni nada calma, ni siquiera el fuego que he iniciado con mi odio y que me

quema por dentro, pero me tiene helado por fuera.

Pero entiendo que sobran muchas cosas: las palabras, las penas, los arrepentimientos,

las faltas, la indiferencia, el olvido, la distancia, la ropa, el frío, el espacio. Y

sigo pensando en todo lo que falta: las caricias, los hechos, los latidos, los

momentos, el tiempo, tus manos, ese lugar...

Faltas tú.

@JagheterJuanK

domingo, 9 de marzo de 2014

La ropa en mi habitación

Hoy mi habitación está muy bien vestida, con la ropa que anoche nos
quitamos. Aún huele a alcohol y sexo recién hecho, debido al champán
que anoche derramamos. Veo el techo aún más alto de lo normal, debe
ser porque se ha subido a tus tacones de aguja. Él termómetro de mi
reloj marca 32 grados, debido en parte al calor que han desprendido
nuestros cuerpos y a los abrigos que aún cuelgan del reposa brazos de
mi sillón. Un rayo de sol entra por la ventana iluminando tu brillante
melena esparcida por toda mi almohada. Pronto, seguramente, me
acordaré de tu nombre, o al menos el que me diste. Me pongo unos
vaqueros para ir, descalzo y sigiloso a la cocina a preparar café;
supongo que te gustará. Noto tus manos rodear mi pecho y tus labios
rozar mi espalda mientras pongo dos rebanadas de pan en la tostadora.
Me giro y te veo con una de mis sudaderas favoritas, del club de la
universidad; "Joder, quédatela, te queda infinitamente mejor que a mí"
-pienso. Te doy un beso en la nariz y me acaricias la cara, y te
susurro un "Buenos días, princesa". Hay que ver el cariño que dos
extraños pueden darse, sólo te conozco de unas horas. Inspiro
profundamente para disfrutar del olor de tu perfume en tu cuello.
"Esto debe ser lo más parecido a eso que llaman amor" pienso para mí.
Ahora sólo tengo que llevarte a la universidad, donde volveremos a
representar el papel de profesor y alumna.

@JagheterJuanK

domingo, 2 de marzo de 2014

Espero poder decir adiós

Otra vez me encontraba yo olvidándome de vivir sin ti.
No quería recordar quién era yo porque no quería olvidar qué fuiste tu.
Intenté dejarlo todo archivado en la carpeta a la que nombré "Olvido",

pero aprendí que no funciona así.

Tenía que olvidarte.

Tenía que odiarte.

Tenía que perdonarte.

Tenía que ignorarte.

Tenía que conocerme.

Tenía que quererme.

Tenía que liberarme.

Tenía que perdonarme.

Porque no pude hacerlo durante tanto puto tiempo.

Ignorarte era un ejercicio constante que me consumía, y que me consume.
Comprenderlo fue un ejercicio que me costó mucho tiempo y esfuerzo.
Olvidarte sé que es imposible. Ignorarte es lo único que he conseguido.

Pero si sopesamos la balanza sé que tu ganaste, te llevaste el gato al

agua, o más bien fuiste la gata que hizo que el perro se cayera al

agua.

Ahora huelo a perro mojado.

Ganaste el partido por goleada, no opuse resistencia, quizá marqué un

gol para la historia, como el de Zidane, pero acabé perdiendo, pidiendo

el tiempo y esperando el pitido final. Y no habrá partido de vuelta,

para ti fue una eliminatoria.

Ahora sólo espero poder mantenerme, ya que tú si que estás ya en otra

liga, y has fichado por otro.

Adiós, un adiós que no llega por mi parte, y que tú nunca quisiste

decir, cosa que me deja desequilibrado.

Cada día espero poder decirte adiós, pero de verdad, porque aprendí de

la derrota, y no quiero más oportunidades contigo.

Aunque yo te cargue en la memoria y tú pasees tu indiferencia con

collar de púas.

Me mataste, me atropellaste y me dejaste tirado en la cuneta, por eso

te digo muérete, que tu recuerdo sigue viviendo en mí, y te esperaré al

otro lado.

lunes, 17 de febrero de 2014

Las otras historias

Al principio del día pienso que hoy es igual que ayer, que nada extraño

va a suceder, pero entonces recuerdo una de esas historias que le pasan

a los amigos de los conocidos de mis amigos.

Como el caso de esa compañera de piso que se pasea con sólo una

camiseta de tirantes y unas bragas por el salón.

Como el caso de esa chica que aquel otro conoció en un parque y le

invitó a tocar el cielo mientras se dejara montar por sus bonitas

caderas.

O el de aquella otra que llegaba en su Mercedes y luego le llevaba a su

casa en donde follaban como locos durante un par de horas en su

jacuzzi.

También estaba aquella que invitaba a aquel tipo que nunca conocí a

casa de sus padres como un amigo más y mientras comían cogía la mano de

él y la introducía dentro de su pantalón y a continuación ella hacía lo

mismo en el pantalón de él.

Historias que nunca sabes si son reales pero que de serlo desatan en mi

la curiosidad y la imaginación.

Y mi imaginación conecta directamente con tu imagen, con tu cuerpo

desnudo cuando buscaba mi calor, esos pechos que tienen el tamaño

perfecto, que si fueran más grandes no cabrían en mi mano, pero que lo

hacen como si hubieran sido creados con ese molde.

Su color y textura, que quedan iluminados por los haces de luz que

entran por mi ventana en una soleada tarde de verano, me recuerdan a

los helados de fresa y nata que tanto nos gustaba comer como postre. Y

me excito.

Te llamo. La dicha de tu presencia se me antoja ahora necesaria aquí,

conmigo, en mi cama, en casa de mis padres, que ahora no están. La sola

idea de que llames al telefonillo, que cruces el umbral de la puerta,

donde estoy yo, aguardando como San Pedro, el lugar que te permite

entrar al cielo que te he preparado en mi mente. Antes de que de des

cuenta de que estás en el infierno de mis más sucios pensamientos.

No he preparado nada, quiero que surja, con ser nosotros mismos nos

basta.

Subes en el ascensor y apareces. Te veo, agacho la mirada, en forma de

reverencia ante tal belleza y sutileza. Y levanto poco a poco la

mirada, como escaneándote conforme vas acercándote, y sonrío y me

muerdo los labios, y un fuego se inicia en mi estómago y crece hasta mi

pecho, y acaba saliendo de mi boca en forma de "Hola amor". Me acerco a

ti, te agarro por la cintura y tiro de ti hacia adentro mientras hago

chocar mis labios con los tuyos y mi lengua, cual serpiente que busca

el conejo en la madriguera, se abre camino hasta tu lengua, y ambas

bailan abrazadas como en un baile de apareamiento. Tú mientras tanto te

encargas de cerrar la puerta con un gesto de tu pie.

Noto como tu piel cambia de especie, ahora es de gallina, pero las

plumas que salen de tu espalda son de ángel, y ése aura a tu alrededor,

me lo confirma. Me coges la mano y aprietas, haciéndome saber que no

quieres que pare, que quieres que siga. Con tu otra mano asciendes

hasta mi nuca y acaricias mi pelo con dulzura, para luego agarrarlo con

un poco más de fuerza. Te falta la respiración, así que te doy mi

aliento, a mí me entra sed, y me trasbasas tu saliva. Luego, como si de

un sueño se tratase, ambos abrimos los ojos, y adormecemos esa

sensación para que no se haga con nuestro control. Es algo que aún

tenemos que hablar.

Pasamos hacia dentro, yo he preparado todo para que sientas que eres la

única en el mundo, porque eres única, porque eres mi mundo, porque para

mí no hay más. Que no estén mis padres en casa facilita las cosas.

Dos velas, la comida preparada, lasagna de carne y verduras, con un

toque de especias exóticas. Vino lambrusco, para acompañar. Espero que

sea lo que más te gusta. Quiero hacer guarradas de niño pero con la

comida no se juega, pero yo quiero jugar con tu cuerpo, no así con tus

sentimientos. Como he dicho, no he preparado nada, todo en mi cabeza.

Quiero tenerte tan cerca que mi dolor sea tu dolor, que te pique lo que

a mí me pica, que sientas lo que yo siento.

Me da igual que se enfríe la comida, me apetece viajar del universo de

tu mirada al del sexo. Follarte y que lloremos, hacerte el amor y que

te rías, besarte y que todos los fluidos de tu cuerpo salgan a

saludarme: saliva, sudor, lágrimas, flujo, sangre...

No recuerdo aquella parte desde que te desabrocho la sudadera hasta que

estamos los dos exhaustos y durmiendo en mi cama, fundiendo sueño con

realidad.

Como siempre, despierto antes que tú, no sé qué tenéis las niñas

bonitas que siempre os pillo durmiendo, pero tú eres especial, lo

sabes, lo sé, hago que lo sepan, eres mía, soy tuyo.

No sé qué habrá de real en aquellas historias, ni sé qué será de sus

protagonistas, pero de nuestra historia, conozco el principio, y el

final, cada vez más lejos.

domingo, 2 de febrero de 2014

Microcuentos a 3.2.2014

         
  ‏@JagheterJuanK  30 de ene.
En la cama ella dijo "átame". Él pensaba sustituir la 't' por una 'm' pero ella se adelantó y la puso delante. Así acabó todo. #microcuento
         
  ‏@JagheterJuanK  30 de ene.
Harto de que dijeran que él lo curaba todo, el tiempo decidió comprarse un botiquín y empezó a estudiar enfermería. #microcuento
         
  ‏@JagheterJuanK  30 de ene.
Aquel mensaje dio tres tonos débiles, como tres fueron los puntos suspensivos que dejaban sus palabras, escritos en el tiempo. #microcuento
         
  ‏@JagheterJuanK  30 de ene.
Para la siguiente batalla, el cerebro habría entrenado leyendo las historias que hablaban de ello. A la siguiente, ganaría él. #microcuento
         
  ‏@JagheterJuanK  30 de ene.
Aquel #microcuento quedó atrapado en su mente como un enano en las fauces de un dragón.
         
  ‏@JagheterJuanK  29 de ene.
Al igual que cuando iba a Mercadona y elegía la "marca blanca", hacía con las personas, buscaba gente con "alma blanca". #microcuento
         
  ‏@JagheterJuanK  29 de ene.
Prometió darle alegrías cada mañana, así que, como Camarón, pegó "Un tiro al aire" mientras le llevaba el desayuno a la cama #microcuento
         
  ‏@JagheterJuanK  29 de ene.
Aquel no era un simple colchón, después de haber probado tantos, aquel tenía algo especial: La persona con quien lo compartía. #microcuento
         
  ‏@JagheterJuanK  27 de ene.
"Mirando tras el cristal, no sabía si llovía fuera o dentro...optó por salir. El Sol radiante evaporó toda duda" #microcuento
         
  ‏@JagheterJuanK  26 de ene.
Era una persona vengativa, comenzó a anotar cada uno de los besos que le negaba. Sabía que algún día se los devolvería. #microcuento 

  ‏@JagheterJuanK  8 de ene.

Él miraba la lluvia tras el cristal. Ella le vio desde la calle. Le dio sus botas de agua y le enseñó a bailar bajo la lluvia #MicroCuento
       
  ‏@JagheterJuanK  16 de dic.
La piedra se preguntaba: Cuándo pararán estos torpes de tropezar conmigo? Yo, que ya he encontrado dónde quedarme en el camino #microcuento
         
  ‏@JagheterJuanK  13 de dic.
Ese día se embriagaron con el sabor a champán. Fue el tónico en el que remojaron su confianza y amor. #microcuento
         
  ‏@JagheterJuanK  8 de dic.
Primero amó ciegamente, luego amó con locura... Y así fue perdiendo uno a uno los sentidos por quererle. #microcuento
         
  ‏@JagheterJuanK  20 de nov.
Cuando peor lo pasaba era cuando el niño que llevaba dentro preguntaba por ella, Tuvo que explicarle que ya no jugarían más. #microcuento
         
  ‏@JagheterJuanK  15 de sept.
Y si no fuera porque la Soledad le acompañaba cada noche desde entonces siempre hubiese estado solo... #MicroCuento
         
  ‏@JagheterJuanK  12 de sept.
Probó mil almohadas y colchones sobre los que dormir. Finalmente, se dio cuenta de que no había nada como su pecho. #MicroCuento

El tío Julián

Esta es la historia del tío Julián,
que miraba siempre la vida desde detrás del cristal.



Su historia era como un cuento sin moraleja,

como un dolor del que nadie se queja,

como un espejo que ya nada refleja,

una flor de la que ya no liba ninguna abeja.



El tío Julián nunca sabía si quedarse o salir a jugar,

o simplemente salir a bailar y disfrutar.



A veces veía llover a través del frío vidrio,

pero no sabía si llovía fuera o dentro mismo.



Un día decidió sus dudas y miedos resolvería,

si a bailar bajo la lluvia por fuerza aprendía.

Descubrió que el Sol se convirtió en su aliado,

evaporando toda duda lejos de su lado.








Así fue como cambió la historia del tío Julián,

que siempre había sido un poco patán.

Empezó por lanzarle una sonrisa a la vida, para dejar de ser holgazán,

y ésta se la devolvió como si lanzara un bumerán.



Así que el tío Julián decidió dejarse llevar,

 simplemente salir a disfrutar y nunca, nunca dejar de luchar.



Un día conoció a una bella dama,

de esas que son muy finas,

y que sonríen si un ojo les guiñas

y que con muco gusto te llevan a la cama.



Con ella algo en el tío Julián estaba cambiando,

 todos le decían que se estaba enamorando,

y era verdad, pues algo dentro de su pecho se estaba descontrolando.



Fue a ver a una pitonisa,

que al preguntarle si ella era para él, le dio la risa.

- Pero no te preocupes, -le dijo

- pues mientras puedas te aconsejo que la disfrutes.



Nada puedo hacer más feliz al tío Julían,

quien esas navidades comería algo más que mazapán.



Luego, desgraciadamente, vino lo peor,

y al pobre tío Julián le llegó el desamor.



Fue duro superar la prueba

y sabía que aquella mujer

le había robado algo más que la cartera.

Pero tranquilos niños, no os preocupéis,

pues el tío Julián fue más fuerte de lo que creéis.

Supo entender qué era lo que había pasado,

y fue la primera vez que aprendió sin haber estudiado:

Que amores que matan nunca mueren.

 Que compartir con alguien siempre es lo más,

pero que la felicidad se encuentra en uno mismo y no en los demás.



Desde entonces el tío Julián nunca se para

este gran hombre vive en carnavales,

y siempre, antes de salir de casa se pone una bonita máscara,

y le decía a todo aquel que por su felicidad preguntase,

que siempre iba a llevar aquella sonrisa,

pues su felicidad era insumisa,

pero la realidad era clara

seguía esperando que aquella espina se le desclavara.

En el autobús

Viajando hoy en el autobús, tu presencia he advertido, he comenzado a
hacer diferentes preguntas: Cuál era tu nombre? Qué te habría llevado
a estar ahí? Cuál sería tu destino?
Hoy viajando en el autobús, tu presencia he advertido, pero tú, tú ni
siquiera de mí te has percatado.


Aliados inmaduros

Odio cuando se alían el cerebro y el corazón, la mente y el alma, el sentimiento y el recuerdo, y comienzan una guerra fría por ver quién había dado más y quién se había equivocado. Luego juegan a un juego en contra de mi cuerpo, de mi razón, de mi cordura y soy víctima de sus trampas, reglas y artimañas. Porque cuando ellos se alían para traerte a mi memoria, a mis latidos, yo muero un poco más, y en parte se lo agradezco, porque pasar una larga vida sin verte ni tenerte va a resultar demasiado larga y dolorosa. Ojalá ambos tengan razón, porque uno se compadece y cree que eres feliz ahora y que es mejor así, pero siempre permanecerá colgado de ti, aunque esté colmado de impaciencia. El otro piensa y se estremece al imaginar en una vuelta, en que realmente tus palabras fueran ciertas y que es posible un reencuentro. Pero sé que he de ser el que ponga tregua, el que les diga que están equivocados, ambos, porque ni vas a volver, ni tus sentimientos van a volver a dirigirse hacia mi. Les hago saber que has sido una bonita historia, quizá real, quizá inventada, pero con la certeza de que has existido. Por eso les odio, porque no me hacen caso, son como un niño que no atiende a razones, que tiene fe ciega en algo improbable, pero así es como se madura, cuando ellos mismos adviertan la verdad que tanto me asusta a mí y que tanto me costó aceptar. Espero ser más fuerte que ellos y no creer lo que ellos me dicen, por tu bien, por mi bien. Al fin y al cabo, qué ironía, lo que nos une es lo que nos separa. Por eso te odio, por eso los odio, por eso me odio.

Di mi nombre

Allí se encontraba, recostado en la cama, con el ordenador sobre las piernas, viendo una de sus series favoritas. Era una fría noche.

Esa mañana había despertado como todas, abrazándola, disfrutando de ella, respirando su tranquilidad, ella, quizá aún dormía, o quizá ya hubiera despertado y se hacía la dormida.

Ese hombre, que la noche anterior la había intentado envenenar, que había sentido el olor a fracaso y ron que de su boca emanaba, aquel hombre que impedía que se fuera, que huyera y volara lejos, muy lejos, donde aquel hombre la dejara en paz.

Ella había estado con muchos hombres, la verdad, siempre cuando peor estaban, eran sus víctimas, o quizá, la víctima era ella, ya que estaba condenada a buscar a esos hombres fracasados, a esos hombres a los que nadie quería, y ella, era débil, y buscaba la debilidad, y asustaba a esos hombres, y los atormentaba, y ellos le temían, y a su vez, también le gritaban, le lloraban y pese a que ella no quería estar, la culpaban, pero ella no tenía la culpa, eran ellos los que la habían llamado o quizá alguien les había presentado, como una cruel broma del destino.

- Son todos iguales. -pensaba ella. Primero resulta que parece que se entregan, lo dan todo, incluso en algún momento, resulta convincente, casi real. Luego, se asientan en la comodidad, piensan en otras: Lujuria, Victoria, Mentira, Verdad, Violencia, Distancia...pero es sólo con una de ellas con la que sienten más morbo, con la que realmente es atractiva, pero a la vez valoran y quieren experimentar... - Conmigo, -se decía ella- conmigo es con quien añoran estar. Me desean tanto cuando no me tienen, y tan poco me valoran que hasta llegan a maldecirme cuando ya me tienen.

- Otra vez la misma historia. Igual que con Ellas. Primero me utilizan, creen que conmigo están bien pero se dan cuenta que no soy lo que necesitan... Entonces, ¿qué es lo que necesitan?.

Pero este hombre parecía distinto, no parecía un aprovechado, de hecho, aún ni siquiera le había culpado. Sabía que era una relación temporal, él se lo había prometido, pero que la necesitaba de momento, pero la necesitaba de manera distinta a los demás. Estaba hablando con ella, tratando de iniciar una relación, bonita, si bien es cierto que había sido tormentosa al principio, quizá la gran tormenta ya había pasado.

- Sé que te dejaré por otra - Le repetía él- pero quiero aprender de ti, si tú quieres, si no, sólo tienes que marcharte, prometo cuidarte mientras estás aquí, enséñame todo lo que sepas, de ti, de mi. No prometo no necesitarte más, quizá, te necesite como amante, ¿aceptarás eso?. Pero sé que eres el amor de mi vida, aunque no pueda convivir contigo. Espero me entiendas. Tú te irás y volverás, lo sé, pero siempre serás bien recibida, y mi cama estará para ti siempre que quieras.

Ella vió en aquellos ojos marrones y húmedos una sinceridad como ninguno le había demostrado hasta ahora. Muchos jugaban con ella, él la necesitaba. Aceptó el compromiso, aunque a ella le doliera, a pesar de que a veces estarían distanciados.

Esa noche, los dos se fueron a dormir apaciblemente, ella le había susurrado palabras de amor y cariño; él, cumplió con su promesa, durmió abrazado a ella, mimándola como se merecía.

Antes de dormir, él pronunció su nombre, y ella sintió estallar. Con los ojos bañados en lágrimas él le susurró:

- Te amo, Soledad.