quitamos. Aún huele a alcohol y sexo recién hecho, debido al champán
que anoche derramamos. Veo el techo aún más alto de lo normal, debe
ser porque se ha subido a tus tacones de aguja. Él termómetro de mi
reloj marca 32 grados, debido en parte al calor que han desprendido
nuestros cuerpos y a los abrigos que aún cuelgan del reposa brazos de
mi sillón. Un rayo de sol entra por la ventana iluminando tu brillante
melena esparcida por toda mi almohada. Pronto, seguramente, me
acordaré de tu nombre, o al menos el que me diste. Me pongo unos
vaqueros para ir, descalzo y sigiloso a la cocina a preparar café;supongo que te gustará. Noto tus manos rodear mi pecho y tus labios
rozar mi espalda mientras pongo dos rebanadas de pan en la tostadora.
Me giro y te veo con una de mis sudaderas favoritas, del club de la
universidad; "Joder, quédatela, te queda infinitamente mejor que a mí"
-pienso. Te doy un beso en la nariz y me acaricias la cara, y te
susurro un "Buenos días, princesa". Hay que ver el cariño que dos
extraños pueden darse, sólo te conozco de unas horas. Inspiro
profundamente para disfrutar del olor de tu perfume en tu cuello.
"Esto debe ser lo más parecido a eso que llaman amor" pienso para mí.
Ahora sólo tengo que llevarte a la universidad, donde volveremos a
representar el papel de profesor y alumna.
@JagheterJuanK
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