Sé que ya no estás.
Y no estás porque no quieres estar.
Porque ignoré introducir en la ecuación a la distancia.
Tú me hacías bien, y si no mentías, yo a ti.
Pero todo eso ya pasó, se nos acabó el tiempo.
Tú decidiste mover ficha y parar el crono.
Y con ello me dejaste en jaque mate.
Quise pensar y hacerte ver que el mundo no podría con nosotros.
Que no cederíamos ante los problemas que se plantearan.
Que cada semáforo nos ayudaría a pararnos para poder besarnos.
Que aquel verano, nunca acabaría.
Que las mariposas de tu estómago,
seguirían libando de las flores que te regalaba,
sin herirse las finas alas con las espinas.
Pero se te olvidó regarlas.
Era el tiempo en el que el bolígrafo se quedaba sin tinta.
En el que las llamadas decidían no alcanzarte.
Era el tiempo, en el que mis palabras mordían el polvo,
y las tuyas devoraban mi alma.
Y como un sofá devorado por las termitas,
ya no tuve donde sentarme a poner mi cabeza en tus rodillas.
Porque ahora tengo que correr para que todos los semáforos estén en verde,
y dejar de esperar en los pasos de cebra.
Y buscar en esta ciudad alguien que huya de los semáforos en rojo.
@JagheterJuanK
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