martes, 11 de marzo de 2014

Mi teléfono no suena, creo que está roto

Lo que escriba a partir de aquí,

no creas que es porque no me haya olvidado de ti.

Esto es tan sólo una absurda llamada más

a un futuro sueño incumplido que no vendrá a mí jamás.

No pretendas que no haga esfuerzos para no llamarte,

no supongas que no he sellado fuerte los ojos para no llorarte,

no creas que no he cerrado fuerte las manos que quieren tocarte,

no pienses que me ha sido posible bloquear la mente para no recordarte.


Porque a veces miro el teléfono como si estuviera roto, o no tenga cobertura.

Me parece que se ha parado en el mismo instante que el reloj al cual tú le dabas cuerda

cada noche.

Yo no sabía dormir abrazado a una almohada que no escuchaba, una almohada que no quería

saber nada de mis sueños contigo,

porque se ponía celosa, y por la noche te arrancaba uno a uno parte de tus cabellos.

Y es que en esa quimera de ambición y anhelo que representaba una fantasía utópica en

la cual tú eras la protagonista, me despertaba y me dejaba en vigilia toda la noche.

Porque yo quería que contigo sucedieran cosas que los poetas aún no han sabido plasmar

en sus escritos.

A mí me sobraban preguntas, y a ti te faltaban momentos en los que te quitara la ropa.

Porque las preguntas desaparecían en tu boca, y las respuestas se encontraban debajo de

tu ombligo.

Y ya no están.

Ahora no hay nadie que conteste a mis preguntas, que ahora son distintas.

Al menos mi almohada sí que me escucha, y mis folios son los que me preguntan "¿Cómo

una persona puede dar para tanto?" sólo hago que darles las respuestas, y trato de

asimilar la verdad.

Porque antes no hacía falta sábanas por lo que ahora no las tengo y paso frío, un frío

que nadie ni nada calma, ni siquiera el fuego que he iniciado con mi odio y que me

quema por dentro, pero me tiene helado por fuera.

Pero entiendo que sobran muchas cosas: las palabras, las penas, los arrepentimientos,

las faltas, la indiferencia, el olvido, la distancia, la ropa, el frío, el espacio. Y

sigo pensando en todo lo que falta: las caricias, los hechos, los latidos, los

momentos, el tiempo, tus manos, ese lugar...

Faltas tú.

@JagheterJuanK

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