lunes, 21 de julio de 2014
Trenes de verano
No sé si seguir teniendo ganas de ti,
o pedir una orden de alejamiento contra tu recuerdo.
Porque siento que el peso de tanta necesidad,
o necedad,
ahora se torna en sobrepeso.
Y no quiero que en este tren,
del que no conozco destino
ni estación,
ni paradas,
me cobren por exceso de equipaje.
Y porque puede cambiar de rumbo,
y llevarme a cualquier lugar del mundo
donde no sea caro soñar,
donde no haya miedos
o que los sueños te puedan matar.
Porque lo que no mata,
en el momento,
te mata más tarde; pero:
¿Qué pasa si ya te ha matado?
¿Qué es lo que hace aquí ahora?
Creo en el despertar tras la muerte,
creo en compartirme,
con el sol a través de las cortinas,
y un olor evocador,
y unas uñas en mi espalda
a modo de despertador.
Pero, creo que esto es en parte,
un viaje más
del que estaré de vuelta
y sé que,
a la vuelta,
siempre viene a la mente
que quizá no apagaste el gas (que alimenta el fuego)
o que no cerraste bien la puerta (al olvido),
o que no le cambiaste el agua a los pájaros (de tu cabeza),
ni regaste todas las macetas (donde crecen emociones nuevas),
y no quiero volver
y encontrar rosas marchitas frías como piedra
ni pájaros enjaulados víctimas de la soledad,
o aborrecer inquilinos nuevos en mi salón.
Porque yo lo que quiero
es que vengas a ese salón
sólo tú y yo,
apartar los muebles en un rincón
y bailar,
al compás de un vals o un tango,
o hacer el amor en el jardín
de tu vestido de flores.
Porque lo que yo quiero,
mi niña,
es poder sacarte todos los colores.
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"Porque lo que no mata,
ResponderEliminaren el momento,
te mata más tarde"
Qué versos tan certeros y tan veraces. Si ya lo decía Sabina: "El amor cuando no mata muere..."
Salud y abrazos.